Keiko Fujimori y su fábula del pueblo

A muy pocos días de las elecciones presidenciales y a horas del último debate presidencial, hay una palabra que se ha repitiendo indiscriminadamente: el pueblo.

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No obstante, digo indiscriminada, porque no hemos reflexionado más a detalle lo que dicha palabra podría significar o conllevar en los labios de esta candidata.

Pero, ¿qué entendemos por pueblo?, ¿qué se debe entender por pueblo para que cualquier candidato lo use cuando quiera? En ese pueblo, ¿estoy yo?, ¿estás tú? Por último, ¿está ella, Keiko?

En realidad, me causa gracia muchas de sus declaraciones y, no entiendo cómo podemos tragarnos tantas pachotadas que ella afirma constantemente de diversas maneras:

Ha visitado todo el Perú para conocer y recoger las necesidades del pueblo. En primer lugar, ¿es barato conocer todo el país?, ¿con qué dinero lo ha hecho? Porque hasta donde tenemos entendido no trabaja. En segundo lugar, visitar tales lugares y conversar con los pobladores: ¿realmente asegura que Keiko hará algo por ellos?, ¿con qué certeza?, ¿acaso ha hecho algo por ellos anteriormente sin ser candidata?… ¿¡qué!, ahora sí creemos en la benevolencia, la empatía y solidaridad de los políticos cuando prometen cosas?, ¿desde cuándo? Y, tercero, ¿alguién del pueblo puede hacerlo, es decir, conocer el país entero?, ¿realmente es del pueblo?

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El pueblo la eligió. Esto me causa aún más gracia. A ver, preguntémonos: ¿yo he decido votar por Keiko -si es el caso-, por Keiko en sí misma o, lo es por su padre?, ¿reconozco que Keiko es la mejor candidata porque… -sin ninguna razón de vínculo con lo que hizo su padre- mmmm… eh….. a ver… este…? ¡siga pensando!

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En todo caso, sí usted ha decido votar por Keiko explíque con razones concretas y no psicológicas como: se quedó en el Perú cuando fugó su padre, es mujer, es chinita, su papá acabó con el terrorismo, yo sé qué es vivir el terrorismo, etc. Es decir, argumentese claramente por los beneficios que tendría como resultado al elegirla.

Por otro lado, ¿por qué tendría que ser Keiko la candidata?, ¿¡qué!, el pueblo la eligió porque no había otra persona más capaz a comparación de otros profesionales y experimentados políticamente en el partido?, ¿o lo es porque es la hija de Alberto Fujimori?, ¿¡qué!, en el pueblo cualquiera puede tener esta fortuna de una especie de reinado por vía sanguínea?, ¿realmente es del pueblo?, ¿vive como el pueblo?

Basta con revisar éstas y otras frases suyas para demostrar cómo ella se identifica con lo que denomina pueblo, pero que, no obstante, ninguna o muy pocas situaciones suyas tienen relación con éste. ¿Acaso cualquiera puede ser primera dama con solo 19 años?, ¿acaso cualquiera puede recibir una educación de lujo en USA sin necesidad de una fortuna o estudiar mucho para ganar una beca?, ¿acaso cualquiera puede hablar inglés porque estuvo en USA, ser lidereza o líder de un partido de grandes embergaduras del fujimorismo sin hacer extremos méritos?, ¿acaso cualquiera puede ser congresista, faltar 500 días por maternidad, univerdidad, política y cobrar su sueldo, etc?, ¿realmente es del pueblo, realmente salió del pueblo para ayudar al pueblo, su pueblo?

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Todo esto es un chiste. Quizá, en ese sentido, Platón tenía razón al despreciar las democracias, ya que se podía elegir a cualquier estupido con tal que hable bien y diga al pueblo lo que él quiere escuchar: demagogia. No obstante, tampoco una dictadura funcionaría, al menos que -desde la concepción de Platón- el rey sea un filósofo también, sino solo sería un tirano.

Finalmente, solo cabe recordar las últimas palabras de Sócratres al respecto de la opinión del vulgo, o sea, del pueblo:

SÓCR.-Y ¿qué se nos da a nosotros, buen Critón, de esa opinión de la mayoría. Pues los más inteligentes, de quienes razonablemente más hemos de cuidarnos, creerán que estas cosas sucedieron tal como realmente hayan sucedido.
CRIT.-Pero tú mejor que nadie sabes, Sócrates, que también hay que cuidarse de la opinión del vulgo. Pues precisamente en estas cosas que ahora suceden, se hace claro que capaz es el vulgo de llevar a cabo no sólo los males más pequeños, sino aun los mayores, contra aquel que haya incurrido en su cólera.
SÓCR.-¡Ojalá, Critón, fuera el vulgo capaz de hacer los males mayores, para que fuera también capaz de los más grandes bienes! Eso sería magnífico. Pero, en realidad, ni de una ni de otra cosa es capaz. Pues no hay en él poder de hacer a otro ni cuerdo ni insensato, sino que en todo procede a impulsos del azar. Criton:43a-46a

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Acerca de El Profe Charly

Docente de Filosofía, emprendedor social, blogger e investigador.
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