¿Cuánto daño podemos hacer los hombres a las mujeres?

La experiencia del primer amor puede ser satisfactoria o fatal para la existencia de muchas mujeres. Hay recuerdos que —hoy en día— son guardados con inmenso dolor o quizás llenos de frustación. Recuerdos de un hombre que —al inicio— era visto como el mejor de todos, como aquel que si hubiesemos tenido que escoger lo escogeriamos a él sin más. No obstante, luego —con el tiempo— se dan cuenta que lo peor que podría haberle pasado  en la vida es haberlo conocido.

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No puedo negar que esto me causa sorpresa, pero ¿cuánto daño podemos causar a esa mujer que tanto nos amó?

Lamentablemente, aunque ya pasado todo, el daño causado no puede ser borrado aún. Quizás hoy, esa persona posee malos recuerdos de nosotros por todo el daño que le hemos causado. Y, no obstante, es posible que sigamos cometiendo los mismos errores.

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Por otro lado, es interesante apreciar cómo mi hermana, ahora, también tiene su blog y le nombró ¡que pase el descarado! Un descarado como mi padre, un descarado como mi abuelo, un descarado como alguno de sus ex y un descarado como su hermano mayor.

Y, es que soy un descarado porque yo también —alguna vez— lastimé a alguien. Alguien a quien si bien no era perfecta, al menos, tampoco quiso hacerme daño. En cambio, haciendo una revisión, tal vez fui yo quien lastimó más. Y así continué la larga lista y herencia de los descarados.

Todo ya pasó para mí y no sé si lo fue también para ella. Yo me levanté y volví a caminar, pero no sé cómo fue para aquella . En cambio, lo que sí sé es que no deseo volver a hacerlo. ¡Nunca más! Quizás puede haber sido la edad, la inmadurés, la estupidez, etc., ¡quién sabe! Total a muchos hombres nos pasa y terminamos cagandola, como se dice, con esa persona que sí creyó en nosotros, que nos dio una y muchas otras oportunidades, que nos amó y se dio a sí misma para nosotros. Pero, no supimos valorarla. Ahora, quizás, está con otra persona. Otra persona que sí puede valorarla. O quizás sigue sola, sola porque el daño que le hemos causado no ha sanado. O sigue lastimada y se sigue haciendo daño. O, en el mejor de los caso, ahora realmente es feliz: ha crecido, se ha superado y, lo mejor de todo, ha comprendido verdaderamente cómo es la vida.

Finalmente, sólo quisiera que los hombres reflexiones en lo siguiente: ¿cuánto daño le estamos haciendo a esa mujer? Si lo sabes, es mejor que pares, no es necesario continuar con la larga lista.

Atte. El Profe Charly

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Acerca de El Profe Charly

Docente de Filosofía, emprendedor social, blogger e investigador.
Esta entrada fue publicada en Nostra vita, Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

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