Sid la oruga, una historia para entender la vida y el amor.

Hay una breve historia sobre una oruga que, a lo largo del tiempo, me ha permitido comprender cómo nuestra vida llena de acontecimientos tanto buenos y malos pueden formar parte de nuestra transformación como seres humanos. Y es que muchas veces nos quejamos de todo lo malo que nos pasa, renegamos de nuestras desgracias o nos sumerguimos en la tristeza o depresión, sin poder apreciar que todo puedo formar parte de nuestras etapas de crecimiento, de maduración y perfección. Sid la oruga, nos dará el ejemplo:

Sid era una fea oruga de ojos anaranjados. Se pasaba la vida arrastrandose y retorciendose sobre el polvo de esta tierra de Dios. Un día a Sid se le ocurrió una idea tremenda. Se deslizó hacia arriba por el tallo de un arbusto, escogió una rama y emitió una sustancia translúcida sobre la superficie. Con el líquido formó una especie de botón, se dio vuelta y pegó la parte posterior de su cuerpo en el botón. Después se encorvó en forma de “J”, se arrolló y comenzó a construir una casa alrededor de sí misma. Hubo gran actividad por un tiempo. Dentro de poco Sid se había cubierto completamente y ya no se podía ver.
Todo se volvió muy quieto. Parecía que nada en absoluto estaba sucediendo. Pero la verdad es que había pasado mucho. La metamorfosis estaba ocurriendo.

Un día, Sid comenzó a subir las persianas de su casa. Adentro se podía ver una variedad de colores. Otro día ocurrió una erupción. La casa fe Sid se estremeció con violencia. El pequeño capullo se sacudió y tembló hasta que una grande y hermosa ala apareció por una de las ventanas. Sid la estiró en toda su gloria. Continuó su obra hasta que otra magnifica ala emergió de otra ventana al lado opuesto de la casa.

Uno hubiera querido ayudar a Sid en esa etapa de su vida. Pero no se podía, porque cualquier intento para ayudarla a quitar su casa de encima hubiera mutilado a Sid para el resto de su vida. De manera que hubo que dejar que se conculsionara y se retorciera hasta quedar libre sin ninguna intervención externa.

Con el tiempo Sid se separó de su casa, dio algunos pasos por la rama, se estiró y desplegó sus bellas alas. No era nada semejante a la vieja oruga que una vez fue. ¿Y sabe qué? Sid no bajó del arbusto para volver a arrastrarse y deslizarse sobre el polvo. ¡No, señor! Despegó con una nueva clase de poder, poder de vuelo. Ahora, en lugar de tragar polvo, Sid vuela de flor en flor, disfrutando del dulce néctar en la maravillosa creación de Dios. (Radmacher, 1977; En Swindoll, 2007, pps. 14 – 16).

Como hemos podido apreciar, una mariposa para ser tal necesita pasar una serie de etapas, desde ser una fea oruga que se arrastra hasta una crisalida para luego conseguir esa belleza y poder propias de dicha especie. 

En nuestra vida es posible que nos encontremos en alguna de estas etapas. Quizá nos encontramos como esa fea y arrastrada oruga, al parecer, la vida no nos ha sido tan favorable y seguimos allí mordiendo el polvo. Es posible también que andemos arrastrados de tanto sufrimiento. No obstante, de tanto en tanto, en algún momento como Sid iniciaremos nuestra etapa de capullo. 

Un tiempo de silencio, pero no de inactividas. De mucha reflexión y auto conocimiento, también de interiorización o aún de soportar el dolor o enfrentamiento de la crisis. Aquí es importante recordar lo siguiente: a veces quisieramos que nos ayudarán o nos auxiliarán en este periodo tan difícil, sin embargo, al igual que Sid, si eso ocurriera nos mutilarían. En este sentido, es importante enfrentar este periodo utilizando toda nuestra potencialidad.

Y, por supuesto, luego del tiempo tan doloroso y difícil salimos del capullo, abrimos nuestras bellas alas y empezamos a volar. El pasado solo fue una pequeña parte de la nuestra gran historia llamada vida. No perdamos las esperanzas, no hay mal que dure mill ni persona que viva tantos. Es así que debemos poseer una actitud adecuada frente a los acontecimientos. ¿De qué depende ver el vaso medio lleno o medio vacio? 

Por otro lado, en el amor es importante recordar que cada persona puede encontrarse en etapas distintas, en este sentido, las parejas podrían ser: gusano-gusano, gusano-crisálida, gusano-mariposa, crisálida-crisálida, crisálida-mariposa y mariposa-mariposa. En este sentido, cada combinación a acepción de la última tendrá sus adversidades, por lo menos, más dañinas y dolorosas en comparación.

Y, es que no podemos exigir que nuestra pareja actúe según una etapa en la no se encuentra. A veces queremos que actúe como mariposa cuando puede ser que sea aún gusano o crisálida, queremos que vuele como nosotros, como si tuvieran alas. En este sentido, es absurdo sentirnos mal o renegar una situación que no depende de nosotros. En todo caso podemos o terminar la relación o continuar y esperar a mejore. Por supuesto, la primera puede ser lo más rapido y también lo más sano si la otra persona más no hace daño que bien. Adicionalmente, podemos continuar y esperar. Esperar porque si hacemos algo podría no ser de ayuda, sino todo lo contrario, no obstante, los ánimos que podamos brindar o compañía puede ser útil y también una gran muestra de amor. No obstante, si no es con la persona indicada solo nos espera una vida llena de desaires, desiluiones y sufriento en vano.

Finalmente, es importante tener en cuanta lo anterior. No debemos exigir o coaccionar a la pareja para que se iguale a nuestro estado o etapa. Cada persona tiene su propio tiempo y su camino. En este caso, será el amor que poseemos por la persona el ingrediente que podra acelerar o retrazar el proceso.

Tratemos de ser felices y evitemos situaciones y problemas absurdos que nos lo evitan la felicidad. Si una pareja no suma, entonces resta. Además, no se tiene una pareja para estar peor que cuando se estaba solter@, sino mucho mejor. Nos merecemos lo mejor y debemos recordar que nuestra vida tiene un valor incanculable. Búsquemos realizarnos plenamente, pongamos en acción todas nuestras potencialidades, descubramos cosas nuevas y hermosas de nosotros mismos, aceptémonos y amémonos tal cual somos, tan preciad@s, tan valios@s, tan hermos@s, etc. Somos únicos, creados para ser felices, para ser más y para ser más perfectos y plenos cada día. 

Atte. El Profe Charly.

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Acerca de El Profe Charly

Docente de Filosofía, emprendedor social, blogger e investigador.
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